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La soledad
Aludíamos a la angustia y la soledad palaciegas, al ofuscamiento y perturbación en contraste con “el poder y la gloria.” A los insomnios desplegados entre la oscuridad de la razón y la confusión de las ideas. Al turbio relente de Miraflores al unísono del runrunante tifón de la Caracas que como la patria, hoy, no duermen.
Igualmente, parafraseando a Michel Quoist, surge la soledad del sacerdote, entre otras soledades. Cuando poco a poco se callan los rumores en el templo y las personas se han ido, regresa solo el sacerdote a casa. Progresivamente, el silencio lo invade, lo incomoda. Mientras todo va callando entre la paz de la tarde, en su corazón siente duramente el mordisco de la soledad. Y, así, el padre, la madre, quienes lograron forjar una familia, a la vuelta de los años, en el ocaso de sus vidas, por una y tantas razones, “cuando los hijos se van” y forman tienda aparte, no otra realidad les espera sino la soledad. Definitivamente, hemos de escuchar a la soledad, dirigirle la palabra.
“Soledad, es tan tierna como la amapola que vivió siempre en el trigo sola sin necesitar a nadie, ¡Ay mi Soledad! Soledad, es criatura primorosa que no sabe que es hermosa ni sabe de amor ni engaños, ¡Ay mi Soledad! Soledad, vive como otra cualquiera en la aldea donde naciera lava, cose, llora y ríe, ¡Ay mi Soledad! Pero yo la quiero así distinta porque es sincera, es natural como el agua que lleva corriendo alegre desde el manantial. Pero yo la quiero así distinta porque es sincera, es natural como el agua que lleva corriendo alegre desde el manantial, no sabiendo ni a dónde va qué feliz vive mi Soledad. Soledad, es tan bella como una paloma y tan clara como el sol que asoma por entre matorrales, ¡Ay mi Soledad! Pero yo la quiero así distinta porque es sincera, es natural como el agua que lleva corriendo alegre desde el manantial. Pero yo la quiero así distinta porque es sincera es natural como el agua que lleva corriendo alegre desde el manantial, no sabiendo ni a dónde va, qué feliz vive mi Soledad.” (Emilio José. Soledad)
Me quedo con mi soledad afín con mi soledad azul con mi soledad atroz con mi soledad felina me quedo con mi soledad arena con mi soledad arruga con mi soledad amiga con mi soledad severa me quedo con mi soledad lunada con mi soledad salvaje con mi soledad gemida me quedo con la arruga del amor me quedo con mi soledad espuma con mi soledad antigua con mi soledad bendita con mi soledad adentro me quedo con mi soledad añeja con mi soledad futura con mi soledad soñada con mi soledad florida me quedo con mi soledad eterna con mi soledad dorada con mi soledad trapera me quedo con mi soledad a secas me quedo con mi soledad gaviota con mi soledad ansiada con mi soledad genuina me quedo con mi soledad preñada me quedo con mi soledad alada con mi soledad a pie con mi soledad francisca con mi soledad cristiana me quedo con mi soledad dormida desnuda presente descalza me quedo con mi soledad insomne despierta con mi soledad ahumada me quedo con mi soledad al hombro me quedo con la soledad sin mí.
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